Todo lo que tienes que saber sobre la Ley Amor de Papá

La Ley Amor de Papá, que se aprobó en el Congreso, no sólo significa que desde ahora ambos progenitores tienen los mismos derechos y deberes respecto de sus hijos, independiente de quien tenga la tuición, sino que además se cambia una normativa vigente desde 1855.

Cinco años demoraron los honorables en aprobar esta modificación al código civil, que en teoría sería un gran cambio cultural en nuestro país.

Muchas féminas se pusieron nerviosas con este nuevo escenario, pero la ley sólo trata de buscar el bienestar de los peques. Según el abogado de familia, Cristhian Savelli, "la ley está hecha para aquellos padres que siempre han estado ahí, no para los papis corazón".

Los cuatros aspectos más importantes de las modificaciones

1

Antes: El Código Civil establecía que el cuidado personal de los niños ante una separación recaía casi en forma divina sobre la madre. No había discusión.

Ahora: Ante la falta de acuerdo respecto del cuidado de los niños, el padre tiene los mismos derechos que la madre para solicitarlo. El juez cuenta con 10 criterios técnicos para tomar una decisión, donde se incluye el sentir del niño o la dedicación que tuvo el otro padre antes de la separación.

2

Antes: El tutor de los hijos (usualmente la madre) tenía toda la autoridad respecto de las grandes decisiones en la vida de los hijos.

Ahora: Ambos padres tienen los mismos derechos sobre los niños, independiente de quien tenga el cuidado personal. Por ejemplo, la ciudad donde vivirán, el colegio o temas médicos son decisiones de los dos progenitores.

3

Antes: La patria potestad, o sea determinaciones que tienen que ver con el patrimonio de los niños, recaía completamente en el padre si no había acuerdo entre ambos progenitores o existía el dictamen de un juez.

Ahora: Ante la falta de acuerdo, respecto de la administración de los bienes de los hijos toca al padre y a la madre en conjunto el ejercicio de este derecho.

4

Antes: los abuelos debían iniciar engorrosos y largos juicios para poder ver a sus nietos y los resultados eran casi siempre visitas escuálidas.

Ahora: Se consagra el derecho de visita de los abuelos, incluso cuando uno de los padres se oponga.

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