Son 30 años de carrera. "Desiertos" sería la canción que consagraría la primera incursión de una voz insigne en la historia del pop-rock chileno. El cantante radicado en Los Ángeles, construyó junto a La Ley, el sello que redefinió a la industria musical de nuestro país. Legendaria obra comandada por el célebre guitarrista Andrés Bobe, asociada a un perfil visionario con sentido de innovación.
Factores asimilados por Cuevas, quien desarrolló un horizonte comercial despuntado bajo el criterio del connotado productor, Humberto Gatica. Profesional que ha sido fundamental en la carrera del artista, incorporando texturas sónicas registradas durante el periplo más exitoso junto a su ex banda. Cualidad trasladada a sus recientes trabajos en solitario. Materiales provistos de sonidos electrónicos, bailables y cercanos al formato radial. Distinciones que no han sido impedimento para desarrollar mediáticas colaboraciones y duetos con satisfactorios resultados. "Fuera de mí", interpretada con Ana Torroja, ratifican la versatilidad de un artista dispuesto a explorar nuevos matices asociados a su catálogo.
El show del Movistar Arena (13 de diciembre), significará su reencuentro con la fanaticada chilena. Un público que verá sobre el escenario los nuevos sencillos, matizado con viejos clásicos asociados a su exitosa carrera junto a La Ley. Agrupación con abrupto final, enclavada en esos avatares propios de la vida artística. Instancia donde el dinero, ego y fama dilapidan las frágiles relaciones personales sujetas al desgaste de los años.
La gira, que también contempla presentaciones en México y Estados Unidos, servirá para disfrutar del presente musical de un artista con perfil continental. Alguien capaz de maximizar los recursos, avalado por tres décadas ligadas a un intenso peregrinar.