Kidd Voodoo: reggaetonero por casualidad

Kidd Voodoo.

¿Cómo termina un fanático de Radiohead convertido en uno de los cantantes de género urbano más populares de habla hispana? La meteórica irrupción de Kidd Voodoo ha sido tan explosiva que incluso ha empezado a eclipsar a David León, el joven maipucino detrás del artista de alcance internacional.

“Yo soy fan de Kidd Voodoo, es la puta grasa, ¡Escuchen Kidd Voodoo”, dice Drefquila en una escena del episodio de “Desde Zero”, un formato microdocumental de La Junta Plus.

El mismo medio, destacó a Kidd Voodoo como el artista masculino del año que recién terminó (artista femenina ganó la indiscutible Akriila). “Un 2023 lleno de nuevas experiencias y oportunidades que encaminan a David a un futuro que, de seguro, será más exitoso que el presente”, se lee en un post que provocó un par de comentarios que le confieren especial legitimidad al reconocimiento:

“Si (con un emoji de corazón blanco)”, puso breve pero certero Young Cister.

“Absolutamente sí”, sumó el connotado productor Magicenelbeat.

“Fue un año intenso, suertudo y apretado. Intenso porque trabajé mucho. Suertudo porque gracias a que trabajé mucho, la suerte me estuvo rodeando todo el tiempo. Apretado porque no pude hacer nada que sumara a mi vida personal, a mis sentimientos. David desapareció este año, vivió como dos días en realidad, el resto fui solo Kidd Voodoo”, reconoció en su discurso de aceptación.

“El próximo año espero solamente estar bien de salud, y quizá quitarle un poco de tiempo al Kidd Voodoo, o que sea miti-mota, para volver a vivir un poco yo”, agregó David León, el nombre del joven libra de 22 años que está detrás del artista que rápidamente empieza a hacerse inmensamente conocido como Kidd Voodoo y tuvo un año vertiginoso por decir lo menos.

A principios del 2023, el colega Marco Oyarzún lo vaticinaba en una entrevista, donde lo calificaba como “una promesa que olía a presente”.

La realidad es que Kidd Voodoo que recibió de parte de manos del alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, el premio a “personalidad destacada” de la comuna, nació casi de casualidad.

A continuación, la historia de casualidades ¿o causalidades? que transformaron a David en Kidd Voodoo.

Música del cielo

“Yo odiaba con mi vida el reggaeton”, reconoció a Loops TV el cantante que tiene entre sus éxitos un remix de Fashion Girl junto a Young Cister (aparte de la más reciente Hasta la luna). En su capítulo de La Junta, revela el momento clave, o en realidad la canción, que determinó el destino de su vida.

“Hookah & Sheridan’s de Tommy Boysen lo cambió todo, a mí no me gustaba el reggaeton pero esto era distinto, porque es como un dancehall”. El hecho de que a sus amigos les hiciera ruido que le gustara esa canción le hizo un corto circuito.

“Sentí que había un error en que no me pudiera gustar algo por el hecho de venir del rock”, cuenta. Se sabe que las emociones durante la adolescencia son totalizadoras, y en el caso de David eso no era para nada la excepción. Cuenta que incluso se enemistó con sus compañeros de banda, quiso abandonar la música y entrar a la universidad para estudiar ingeniería.

Un pequeño rewind. Porque sí, David tenía una banda de indie rock llamada Resonancia Etérea donde las influencias no venían precisamente de Ñengo Flow, Almighty o Bad Bunny sino de Pink Floyd y Radiohead.

En una entrevista de esa época contaba que habían empezado haciendo covers de Placebo o Tame Impala.

“Llegábamos a tocar a bares donde las personas nos triplicaban en edad. Y varias veces me pasó que nos echaron cagando, porque cuando veían a un niño de 14 años tocando guitarra y cantando quedaban como que hueá esto?”, cuenta.

Otro rewind más. La música, como tal, había llegado a la vida de David algunos años antes, prácticamente del cielo. “La música entró a mi vida a los ocho años por mi abuelo. Él tocaba en una iglesia como guitarrista del coro. Cualquier persona escuchando el coro de una iglesia se enamora de la música, suena muy lindo”, contó en estas mismas páginas.

En La Junta complementa la historia explicando que su madre lo tuvo muy joven, a los 22 años. “Cuando me dejaba con mi abuelo, él me llevaba a la iglesia. Ahí pasábamos horas, era tedioso y no entendía pero me gustaban las canciones. Tenía como 4 años”.

Su abuelo le regaló por ese entonces una guitarra. La aprendió a tocar a los 10. “Primero lo veía y no entendía cómo podía hacerla sonar así. Viendo tutoriales en Internet fui aprendiendo”, reconoce. Por otro lado, su papá le regaló el Guitar Hero para que entrenara los movimientos.

“Un amigo de mis papás iba siempre a la casa a mostrarme música. Me enseñó Led Zeppelin, cosas así. Recuerdo que cuando me mostró Michael Jackson me rayé, quise aprender a bailar. Al poco tiempo mi tío murió producto de su alcoholismo, esa fue la primera vez que vi llorar a mis padres y siento que esa persona es mi motor hasta hoy en día para hacer música”, dice.

En otra entrevista con el medio Plugin dirá: “Creo que soy una proyección de lo que mis familiares hubieran hecho en la música si hubiesen podido”.

De Radiohead a Pablo Chill-E

El salto del indie al género que hoy día lo tiene como uno de los artistas con mayor proyección del país tiene varios.

Por un lado está el mencionado choque cultural y emocional de la canción de Tommy Boysen, luego está el factor pandemia y la imposibilidad de juntarse con sus compañeros de banda. “La ansiedad de querer hacer música me hizo aprender del género urbano”.

Luego está la mordida de un perro. Así tal cual. “Todos mis hermanos estaban metidos en el género de antes. Mi hermano escuchaba Anuel y Almighty todo el día. Un día escuché sonando a Pablo Chill-E y le pregunté quién era, me explicó y ahí quedé brígido”.

“Me obsesioné, lo debo haber ido a ver al menos unas 10 veces en vivo”, cuenta.

Además empezó a escuchar a Drefquila, Young Cister y Harry Nach. Un día que ya estaba siendo malo, contó, lo mordió un perro. Asegura que solo por las ganas de sacudirse la mala energía, cantó encima de una base de dancehall que tenía guardada hace semanas.

“Tenía varios pedales de guitarra, uno decía Voodoo y pensé esto no lo he escuchado nunca, lo de Kidd honestamente lo copié porque vi que varios artistas lo usaban, pero mi referencia fue el Kid Poison de Nvscvr”, le reconoció a Julio César.

Cuando escuchó una de sus canciones en una fiesta con cerca de 300 personas sin que nadie supiera que él era el autor, porque hasta entonces subía su material a Soundcloud sin foto, decidió tomárselo en serio.

Nacía así Kidd Voodoo, un artista con el que este 2023 todos quisieron colaborar, desde el mismísimo Pablo Chill-E, pasando por Julianno Sosa, Soulfia, Princesa Alba, Drefquila, Harry Nach, Jairo Vera, Young Cister, Easykid, Bryartz, Katteyes y Loyaltty.

Su doble militancia, entre el urbano y el indie sigue siendo un tópico presente en cada una de sus entrevistas. “Son dos bandos que se odian y yo me siento al medio”, dice con relajo en Vamo a Calmarno.

En uno de sus últimos shows del año, en un Teatro Cariola donde entre otros lo acompañó Pablo Chill-E, se permitió cantar “Nada nuevo bajo el sol” de Los Bunkers y el registro fue reposteado por la mismísima banda de Concepción.

El 2023 lo terminó con 2,5 millones de reproducciones mensuales en Spotify que lo erigen como uno de los artistas de Chile más escuchados, y el 2024 comienza, entre otras cosas, con una presentación en Lollapalooza. Nada mal para una carrera que comenzó casi de casualidad.

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